ASCENSIÓN AL JBEL AYACHI (3737 ms)
Localización.- Coordenadas UTM 30S 316525/3595500.
Cartografía: TACTICAL PILOTAGE CHART. HOJA TPC G-1D. Escala 1:500.000
Componentes- Jorge, Reyes, María, Sergio, Pedro, Vicente, Tala, Rodo, Carmen y Joaquín.
EL VIAJE A MIDELT
Pasamos desde Melilla la frontera de Beni-Enzar el viernes 29 a las 15:15h. Tomamos la carretera hacia Taourit y al llegar al cruce, tomamos dirección Guercif. Antes de llegar a este pueblo, nos encontramos con un cruce que hay que tomar dirección OUTAT-OULAD EL HAJ, carretera conocida como "LA INTERMINABLE" (252 kms). Carretera estrecha donde sólo puede circular un sólo vehiculo. Los bordes de la calzada están muy mordidos por los camiones y se forman escalones en el arcén. Siempre te toca desplazarte y salirte de la calzada porque los coches del país, generalmente, no se apartan. Actualmente hay tramos en obra y se está mejorando la anchura de la calzada. Al final de "la interminable" debemos tomar dirección hacia Midelt, unos 15 kms. El hotel Kasbah Asmaa, a la entrada de la ciudad, es un lugar excelente para hospedarse. Buena comida y buen alojamiento. La relación calidad-precio es buena. ¡Ah, se me olvidaba! Si alguién, algún turista gabacho, te pregunta si eres francés, pues le dices que eres de Lyon, o de Marsella, así les engorda su ego patrio, les gusta.
LA JORNADA DE APROXIMACIÓN
Para ir a Tattiouine hay que pasar por la ciudad y tomar una ruta de pista durante unos 13 kms, dirección sur. Al llegar a la aldea, hay una pequeña explanada, junto a un aljibe que tiene una inscripción en francés: "l'eau de cette fontaine est bonne á boire" (El agua de esta fuente es buena para beber). Hay una casa dispensario que la regentan tres monjas y atienden las necesidades sanitarias de la zona. Tres monjitas muy agradables que están necesitadas de material y medicamentos sanitarios. Ellas nos mostraron su clínica y una sencilla y austera capilla. Hassan, nuestro guía, ya había contactado con el mulero Hassud que venía con tres mulas. Se montó todo el equipo sobre los lomos de los animales y nosotros con nuestras mochilas de ataque nos dirigimos hacia las montañas, eran las 12'15 y estábamos a una altitud de 1.700 ms. El día estaba despejado y el sol apretaba cuando nos adentramos por el cauce del río. Los montes estaban desolados, lo que fue un gran bosque de sabinas, es ahora un gran descampado. En un remonte habían un campamento de obreros replantando la zona. Después de 2 horas de marcha paramos bajo las sombras de unas sabinas para tomar un bocado. Tala y Vicente acusaron el calor. La altitud era de unos 2.200 ms. De nuevo retomamos la marcha, desde ahora las pendientes iban a ser mayores. Los senderos se estrechaban y el paso era "de mulas" con ascensión en zig-zag hasta alcanzar los 2.400 ms. Desde esta altura nos mantuvimos durante un gran sendero estrecho y al costado de la montaña, hasta ascender a los 2.500 en un pequeño claro del remonte donde montamos el campamento base. Eran sobre las 17:15 cuando acampamos. El guía Hassan nos aseguraba que arriba, a una hora de subida, estaba la cima. Nos extrañó mucho. Lo que había encima nuestro no podía ser la cima. Hasta los 3.737ms habían 1.200ms de diferencia. El guía nos engañaba. Decidimos subir y tras una hora, la cota más alta fue 3.067ms medida con GPS. Le indicamos que esa no era la cima que aún faltaban unos 700 ms. Desde esta altura pudimos ver que alcanzar la cima del Ayachi era factible si encrestábamos todo el cordal(unos 9 kms de tobogán).
El guía dijo que hasta el puerto era la ruta que siempre hacía y esa era la cima del Ayachi. Que hasta aqui traía a los grupos y él no conocía más. Nos llevamos un chasco con Hassan. Lo buscamos porque en el libro de..Roger Mimò, Josep Mª Escofet, Xavier Barreda, "Grandes Destinos Marruecos....... daba sus señas. Al final el mulero Hassud, bereber, natural de Tattiouine, conocía el camino hacia el Ayachi y nos dijo que nos acompañaría. Bajamos al campamento base, Rodo estaba sentado haciendo unos apuntes de acuarela. El paisaje era fantástico.Nos acomodamos y contemplamos las últimas luces tomando una sopa caliente y algo sólido para llenar la barriga. El cielo estaba oscuro y estrellado, era agradable estar al fresco, pero al día siguiente había que madrugar. Así que nos metimos en las tiendas. Sergio y María hicieron vivac. Entrada la noche comenzó a soplar el viento y el interior de las tiendas se llenaba de tierra. A las siete, Sergio tocaba diana. Yo pasé mala noche con dolor de cabeza y la garganta tocada. Estaba hecho un lío; si irme o quedarme. Mi indecisión me hacía encontrarme cada vez peor. Si me iba podía estropear la marcha. Si me quedaba, sabía que iba a ser un sufrimiento todo el día. Opté por quedarme y sufrir.
A LA CONQUISTA DEL AYACHI.
(Por Pedro de Burgos, léela en el blogger de karamú pagweb NOTICIAS).
EL REGRESO
María, Jorge, Pedro, Sergio y Hassud comenzaron a ascender al puerto sobre las 8:45h. Después de verlos marchar mi desconsuelo era grande, ahora sólo podía desearles buena suerte y ocuparme de desmontar el campamento.
Hassan se convirtió en mulero y, poco ducho en estos menesteres, tuvimos que ayudarle a preparar los mulos. Después del desayuno dejamos el campamento recogido y listos para emprender el regreso hacia Tattiouine. Con los mulos cargados comenzamos a descender. En una de las pendientes a uno de los mulos se le aflojó las cinchas que sujetaban la carga. Hassan no podía con todo el peso y las alforjas tendían a inclinarse hacia el lado de la pendiente que era un buen precipicio. Al ver los apuros de Hassan corrí hasta donde estaba por el estrecho sendero. Me coloqué del lado de la pendiente frenándome con los pies y levantando las alforjas para que Hassan pudiera equilibrarlas. Con mucho trabajo las quitamos y sacamos todo el material para volverlo a colocar y amarrarlo con más seguridad. Toda esta maniobra ocurrría en un estrecho sendero en el costal de la montaña. Solucionado el incidente, continuamos el sendero con bastante cuidado y atentos a los mulos, algo descontrolados por el mulero eventual. Tala, algo nerviosa por su fobia a la altura era conducida por Rodo y Vicente, Reyes que se apañaba, Carmen que también se manejaba y yo haciendo de ayudante de mulero porque veía a Hassan algo agobiado en la conducción de los mulos. Entonces pensé: "¿qué hubiera pasado si no llego a quedarme? Seguramente lo habrían solucionado pero hubiese sido una mala experiencia para los compañeros que se iniciaban.
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