Llegar a las montañas de Beni Snassen, al pueblo de Agfar, es un grato encuentro con la naturaleza en su más puro sentido. Después de una curva en el camino, escondido a pie de montaña haciendo de puerta a un encajonado y frondoso valle por el que discurre un continuo arroyo, descubres un lugar que ya no pensabas que existían lugares como éste. Misterioso y mágico, entre la bruma de la mañana, nos da la bienvenida.
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